Los 4 bandos
de la corte
El tribalismo es el motor del juego de dasmina. Elige tu identidad. Defiéndela. Y que caigan los demás.
Pasionales, obstinados. Utilizan la lógica de la resistencia y la fuerza bruta. No ceden aunque el resto del mundo les diga que están equivocados. A veces esa obstinación es su mayor virtud.
“El veneno llega cuando menos lo esperas.”
Caóticos, impredecibles, disruptivos. Actúan bajo el puro instinto y teorías locas que a veces, solo a veces, resultan ser geniales. Dominantes, confían plenamente en su instinto.
“El fuego no pide permiso.”
Estrategas, sutiles, observadores. El bando que mide los tiempos y espera el error ajeno. Silenciosos, letales. No revelan su lógica hasta que el resultado es inapelable.
“Nada nos derriba.”
Fríos, analíticos, quirúrgicos. El bando de la mente fría y la precisión de datos. Alteran su voto en el último minuto cuando los números les dicen que deben hacerlo. Sin emociones. Sin piedad.
“Vemos lo que tú no ves.”
Nombra tu bando
Escribes el color donde quieras del comentario y lo defiendes con tu argumento. Cualquiera de estas formas activa tu voto en un comentario:
El bando tiene que ser una palabra entera, no parte de otra más larga: «verdemar», «rojazo» o «verde-manzana» no cuentan. Estas son exactamente las palabras que valen: ROJO, ROJA, ROJOS, ROJAS · NARANJA, NARANJAS · VERDE, VERDES · AZUL, AZULES, en mayúsculas, minúsculas o mezcladas.
⚠️ Sin argumento, sin voto. El bando puede ir en cualquier parte del comentario y, si nombras varios, cuenta el primero. El argumento es obligatorio: los votos sin explicación no se cuentan.